Delia Domínguez: ROPA LIMPIA

Me lo regaló una antigua amiga de viaje en lúgubres aposentos existenciales por la pensión azul varios lustros atrás y … aún lo conservo, tal como prometí hacer.

Un día
uno sale a encontrar la muerte,
sin equipaje,
sin muda para la otra semana
con la única camiseta blanca
que quedaba
del tiempo de colegio.
Un día
uno se apura como malo de la cabeza,
como si tuviera que llegar
a todos los trenes
y saludar a medio mundo.
Un día
uno no sabe quién diablos
tendrá suficiente amor entre las manos
para arreglarle
esos asuntos particulares
que siempre quedan flotando
después de la catástrofe,
o quién diablos
va a cerrarle los cajones del velador
con las fotografías secretas
de esa edad
en que la musculatura orgullosa y dorada
era toda la potencia con que contábamos
para vivir.
Un día
uno no vuelve más
por ropa limpia.

– Delia Domínguez –

vagabundo1

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COMO ADMETO Y ALCESTIS

No quiero dormir esta noche.
Únicamente contemplarte
desnuda sobre blanca sábana
de canela y vainilla impregnada.
Sabía quedaba poco tiempo
antes de que partieras lejos.
Invierto la leyenda de amor
de Admeto y Alcestis
y soy yo quien se da a la muerte
cantando letanías en versos.
Al amanecer ya no estarás.
No podré acariciar tu cuerpo.
Tomo consciencia de mi realidad.
Hasta se me niega el sueño
donde acuda Proserpina alguna
apiadándose de su víctima
para llevarme a tu presencia
rescatándome de los infiernos.

– Jose Lobo –

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proserpina
Fotografía: ”  El artista y la modelo “

 

 

FANTASMAS

No, los fantasmas no son etéreos,
ni invenciones de la mente.
Adoptan forma de hechos reales,
estén vivos o muertos,
sean personas, recuerdos o sucesos;
tan  reales que sin falta cada noche,
te desvelan y absorben el pensamiento.
No tienen vacías las cuencas de los ojos,
como tampoco levitan en el aire
bajo túnicas blancas o transparentes
con las manos en alto amedrentándote.
Son fantasmas que te invaden
incrustándose en los sesos
para que nunca dejes de olvidarte
de ningún momento en los que en ti
se cebó con dolor al límite la vida.
Algunos son puñales tan crueles,
que sabiendo lo que te hieren
intentarán que no te resistas
buscando llevarte hacia la muerte
en cada una de sus visitas.

– Jose Lobo –

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José Agustín Goytisolo: ESTRICTAMENTE PERSONAL

Quien me conoce bien sabe que, tengo por costumbre y por motivos que ahora no vienen al caso ni tampoco han de importarle a nadie, abrir al azar por cualquiera de las páginas de José Agustín, y dejar que sea él quien decida qué contarme.
Y hoy, él sabrá el porqué, eligió esto:

ESTRICTAMENTE PERSONAL.

El dolor o el cansancio traen a veces
un desmedrado desfallecimiento
unas ganas terribles de olvidar
todo lo que no sea intransferible
-personal como dicen- pero luego
no se distingue ya lo que es de uno
y el egoísmo llega a ser total
a invadir el dominio de otra gente.
Y hoy padezco por algo que no es mío
por lo que ocurrirá con una chica
que no me pertenece: que tan sólo
camina y lee; se equivoca y riñe
casi todos los días en su casa.
No: no es posible dijo; pero sé
que aún guarda mi retrato y que ahora entiende
mis palabras; que hace años la llevaron
a extrañas situaciones. Y me mira
desde un sillón distante sin decirme
qué será de su vida. De la mía
ya sé que nada bueno. Y como esto
mucho tiene que ver con mi neurosis
termino aquí el asunto y a la calle;
me bebo un buen café y a la puñeta.

– José Agustín Goytisolo –

Barcelona2, año 1994
 Fotografía: José Agustín Goytisolo, Barcelona año 1994

NO CONFUNDIR

No confundir libertad con libertinaje.
No confundir amistad con simple mierda.
No confundir asco con esencia.
No confundir integridad con el todo vale.
No confundir el placer con la ofensa.
No confundir dignidad con denigrarse.

No confundir lo que no quieras para ti
con hacérselo a nadie,
aunque sean terceras partes ignorantes.
No confundir querer servir
con ejercer de vulgar sirviente.
No confundir jugar con ser el juguete.

No confundir apoyar con encubrir,
por muy amigo que se sea,
ni ser carne podrida de lasciva recompensa.
La lealtad no está entre las piernas.
No confundir huir con dejar atrás,
sin antes haberse sabido disculpar,
dar la cara y asumir las consecuencias
de en lo que nunca se debió participar.
Quizá haya alguien que lo espera.

Quizá dañaste más de lo que piensas.
 
No confundir locura con desmesura,
ni hacer equilibrio en la cuerda floja;
todo funambulismo acaba en hostia.
No confundir física con química,
son dos cuestiones distintas
que si se mezclan, explotan.
No confundir la ecuación con la incógnita,
a veces lo que suma, resta.

No confundir histórico con historial.
No confundir real con aparente.
No confundir infinito con infinidad.
No confundir el centro con la tangente.

Si tu reino es el de la confusión,
yo habito en el infierno de lo objetivo.
No confundir, no escupo yo.

En tu recorrido,
eres tú quien lo ha ido haciendo contigo.

 
No confundir tu espejo con el mío.
Reflejos de antagónicos principios,

transitando diferentes caminos.

– Jose  Lobo –

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Fotografía:  (c) rayjaen

LA ASTRÓNOMA MISÁNTROPA

Quiso la astrónoma misántropa
ser eterna noche yacente,
como plateada sombra de cipreses
descalza sobre lápidas sin nombre,
fría e indiferente a la muerte.
Lo quiso y así hizo.
Su cuerpo de metal y cristal
hace muchas lunas que descansa
custodiada por el Universo arriba
y la mar, su mar, al frente.

No regresaré nunca a Delfos.
Ganaste.
Tu teoría era cierta:
la verdad es una mentira que no existe.

“Que tu mente sosegada
sea tu mejor  consejera”

– Jose Lobo –

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¿Y AHORA, QUÉ?

¿Y ahora, qué?.
Sus pies serpean siempre por los senderos sonámbulos de la noche de vuelta a ninguna parte. Luces que parpadean intermitentes, desconectadas del mundo, pues apenas existe nadie despierto en el hormiguero que las contemple.

Hubiera deseado preferiblemente pensar sobre la conjetura de Hodge, la teoría cuántica del salto de masa de Yang-Mills, o cualquiera de los seis enigmas matemáticos sin resolver, que a buen seguro y pese a no ser Perelman, puede que le fueran más comprensibles que la inexplicable incógnita de la vida.

Con total seguridad, jamás obtenga ni encuentre nunca ninguna forma de resolverla que su mente y alma comprenda desde la lógica desfasada de su existencia.

El dolor de la ignominia que penetra en cada luna por su piel, es la constante de su personal ecuación que la mantiene en incesante vigilia, despierta.

Tal vez sea la única respuesta.

– Jose Lobo –

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León Felipe: SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.

– León Felipe –

 

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CASTILLO DE CARTÓN

Me hice un castillo con cajas de cartón.
Con agua de lluvia las fui pegando
mientras se derruía por todos lados.

Puse en la puerta de entrada
un ramo de azahar y otro de malvas.
El primero para respirar el aroma de la vida,
el segundo para no olvidar que la tierra espera,
y acaso en ella
el puerto de mar al que nunca se llega.

– Jose Lobo –

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SI EL GATO DE SCHRÖDINGER HUBIERA SIDO UN “HUMANO”

Aunque pudiera parecerlo por el enunciado, no es en absoluto este escrito ninguna disertación sobre mecánica cuántica en base al experimento de Schrödinger ni es para lo que utilizo esta bitácora.
Sí que se trata, y lo he escogido adrede, de una analogía con la finalidad e intención absoluta de crítica no exenta de ironía, que me permite analizar, ridiculizar y mostrar, a la que encuentro cada vez más, denigrante especie “humana”, y no por ello menos cierta que la citada paradoja del experimento y utilizando sus mismas condiciones y elementos.
Sencillamente para ello cambiemos el gato por un aberrante ser bípedo de los que se le suponen dotados de inteligencia y que habitan en el planeta Tierra bajo el nombre de personas.

Bien, pues para empezar ya es imposible realizar el experimento. Acaba de llegar y su presencia nos lo ha jodido todo. Maldita sea. Veamos:

Como seguramente sabrán, contado a grosso modo, Erwin pretendía demostrar que, el gato encerrado dentro de una caja precintada y en cuyo interior a su vez se halla un bote de veneno y un dispositivo con una partícula radiactiva con una probabilidad del cincuenta por ciento de desintegrarse y en tal caso el mecanismo del dispositivo produciría automáticamente la ruptura del envase del veneno y la consiguiente muerte del gato, éste se encuentra al mismo tiempo vivo y muerto con independencia de lo que pase. Es decir, se puede estar en dos estados diferentes superpuestos a la vez y en igual instante.

Todo esto se debe a la demostrada capacidad que tienen los electrones de estar en dos lugares distintos al mismo tiempo, actitud que desempeñan continuamente los humanos y sin escrúpulos ni remordimientos algunos. Y no sólo en dos, sino en todos donde les sea posible, con una añadida capacidad para mentir, negar u ocultar a los congéneres que le rodeen, de que tengan mundos paralelos en donde realizan sus traiciones, deslealtades y resto de felonías.
Oséase, a partir de este momento podríamos denominar a estos bípedos de “electrones humanos”, que además les viene el apelativo como anillo al dedo, ya que los electrones tienen carga negativa, y nada más negativo y repelente que un ente humano en su nauseabunda naturaleza e incorporada en serie desde fábrica.

Por otra parte, ya que sabemos cómo llamarlos, no obviemos el dato de que en su inmensa mayoría están todos muertos por vivos que se crean, ni que tampoco es necesario el uso de veneno alguno para el experimento pues ya son veneno en estado puro por sí mismos.
Para concluir, sus funciones de onda en el mejor de los casos son el equivalente a una gráfica de encefalograma plano.

Creo que son más que suficientes los argumentos mostrados sin necesidad de profundizar ni seguir incidiendo, para hacer evidente la siguiente ley universal:
A todo aquello donde se acerque un “electrón humano”, lo jode, pudre, destroza e infecta irremediablemente.

Y como obviamente el experimento ficticio de Schrödinger no iba a ser menos, es por ello que usó un gato para su famosa paradoja y no tener que impregnar su cabeza con mierda humana añadida aparte de la parte correspondiente a la suya propia.

– Jose Lobo –

 

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