OLOR

La tierra huele a ilusiones muertas,
a canciones no escuchadas,
a crepúsculos sin testigos,
al más inmenso frío que atenaza.

Huele a corazas,
a gritos de dolor y añoranza,
a huellas pisoteadas que descansan,
a nombres incompletos con historia olvidada.
Huele a manos arrugadas,
gastando amaneceres de esperanza,

huele a lágrimas de gente que se calla,
huele a tu voz que ha muerto tras alguna palabra.
Huele a viento llevando nostalgia,
huele a miradas que fueron buscadas,
huele a espaldas cansadas.

Huele a una incansable sensación que desgarra,
de guerras frías y sangre robada.

Huele a tu alma,en mi alma,
porque quizás la noche la tizna con miles de fantasmas.

– Jose Lobo –

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SI VES A ESE NIÑO

Busco a un niño con mirada azulina, que siempre tuvo la mar en sus ojos, y en ella la noche reflejada en su alma.
Es un niño tímido, que disfruta cuando lo abrazan y se sientan junto a él a mirar las estrellas.

Él siempre buscó en el universo lo más preciado que existe y ha existido. Es un niño entre miles, pero le conozco hace mucho.
Busco a ese niño, porque sabe de una niña murciélago, porque guarda su mirada triste y siente cómo es ella en la oscuridad absoluta.

Si lo ves, dile por favor que le estoy buscando, que nunca quise herirle, ni a su niña tampoco.
Si lo ves, dile por favor que perdone a quien crece, a quien no sabe mostrarle cariño.
Si lo ves a ese niño, dile que he sentido todo lo que él haya sentido, que me disculpe,
que sólo quiero abrazarlo muy fuerte porque la distancia es un espejismo.

Esto es importante, y quizás para ti no tenga sentido,
pero para ese niño, es todo, y para mi… es todo ese niño.

Gracias.

– Jose Lobo –

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Niño

TINTA DE HUMO

Sabía que ese encuentro estival iba a suponer un punto de inflexión. En realidad no había mucho que esperar; si no había cambiado nada tras tanto tiempo porqué iba a hacerlo ahora. Lo que no se podía ya, y atentaba contra toda razón e incluso la dignidad, era proseguir por seguir sin más.
Pero aunque la esperanza es lo último que dicen que se pierde, como decía Morgan Freeman en ‘Cadena Perpetua’, la esperanza puede volver loco a un hombre. Aun así decidió un último intento para corroborar si todo su esfuerzo y sacrificio de los últimos meses había resultado baldío, todas las noches inciertas, soledades negras, continuas una tras otra sin tregua, las terroríficas pesadillas con los ojos abiertos, colinas mentales con lunas ensangrentadas.

El crisol, ya demasiado agrietado y castigado durante años, no aguantaba muchas más embestidas.
Soy una cobarde, le dijo.
Esa fue toda su recompensa a todo lo hecho, padecido, y al quédate conmigo.
Se subió al coche y partió llorosa de regreso a su nido. Él, por otro lado, a desmontar el que para ella, para ambos, había intentado construir.

El presente y el futuro una vez más estaban escritos con tinta de humo como el de aquel último cigarrillo.

– Jose Lobo –

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Fotografía de Mehmet OzgurFotografía: Mehmet Ozgur

DESNUDO FRENTE A LA NADA

“La maravilla de la vida se te escapará
si no te sales de la cómoda trampa de la rutina”
(John Nigro)

¿Cuánto pesa un gramo de locura?
¿La venderán al peso en algún comercio?
y si es así, ¿cual es su precio?.
¿Dónde se puede tirar la cordura
sin que haya cerca ningún necio
que te denuncie por arrojar basura?
¿En qué camas duerme la mediocridad?
¿bajo qué sabanas de franela social
compradas a golpe de prostitución
con billetes a cambio de tiempo
que están más valorados que el amor?
¿Dónde está el país de los sueños
y los sueños de los que soñaban?
¿Qué universo queda
cuando todas las estrellas se apagan?
¿Qué hago con esta mi soledad
desnudo frente a la nada?

– Jose Lobo –

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Fotografía de Jason Langer

Fotografía: Jason Langer

SOLEDAD SIN NOMBRE

“Pero hace tanta soledad, que las palabras se suicidan”
(Alejandra Pizarnik)

A estas alturas de su vida, como Machado, creía haber conocido todas las Soledades, pero no.
En su tránsito había experimentado la soledad personal, la profesional en cimas, colinas, acantilados; la de noches y madrugadas eternas del vagabundo por calles, plazas, la de las estaciones, la del frío (físico y del alma), la sentimental, la anímica, la empírica, la social entre la multitud, la del paria, la de la lluvia otoñal, la de la mar invernal; la soledad de la utopía.
En todas y cada una siempre existía o encontraba la posibilidad de algún motivo para paliarla aunque fuera durante un microsegundo. Por contra, esta que padecía ahora no tenía parangón alguno con nada que se le pareciera, ni atenuante que la amortiguara en lo más mínimo. Era una soledad única, distinta, inimaginable, indescriptible, a la que no pudo encontrarle ninguna definición. Por eso, decidió llamarla “soledad sin nombre”.
En el espejo de su pensión azul sólo hay fantasmas y algo que semeja su sombra. O sea, nada.
Sí, algunas palabras se suicidan, porque son palabras carentes de realidad que ya nacen condenadas.

– Jose Lobo –

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Fotografía: Jose Lobo

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

Cuanto más te acercas al objetivo, lejos de verse todo cada vez más claro, se vuelve más incierto. Es el principio de incertidumbre.

Desde la distancia tendemos a idear posiciones y nos creemos que son, o serán, acordes a como imaginamos. Nada más lejos de la realidad conforme nos acercamos. Nos empeñamos en conjeturar lo que ni siquiera sabemos si existe, sólo porque está como un deseo en nuestra mente. Un ñu imaginario sin elocuencia de validez ni futura ni presente.

En física cuántica este principio, también llamado la relación de indeterminación, Heisenberg lo definió como la imprecisión de dos magnitudes simultáneamente, tales como la posición y el momento, que encuentro muy explicativa paralelamente para lo que motiva en mí esta reflexión.
Algunos cuerpos, cuando albergamos el momento no disponemos de la posición y, al contrario también ocurre que, cuando hemos encontrado alguna posición ya no existe el momento. Transitamos sobre una cuerda floja anudada al cuello de la vida, intentando convencernos de que no asfixia, pero es mentira. Todo es mentira.
El viento que mece la copa de los árboles nos golpea la cara como un acto que nos parece instantáneo, pero ese viento ya arrastra un pasado, un origen y una trayectoria anterior.

El vendedor de calendarios nos ofrece uno nuevo cada año sin decirnos que es igual que el anterior para así comprarlo.
Posiciones y momentos en paridad que nunca llegan en nuestros quiméricos espejismos mientras saltamos peligrosamente de puente en puente porque nos lleva la corriente, acaso arrastrados por el tedio que produce el paso del tiempo y la rutina, adentrándonos en laberintos donde nuestra diversión momentánea para paliarlo a otros puede resultar asesina.

Del principio de incertidumbre extraigo un principio de certeza: siempre estamos solos sin que nada más acontezca.
Y lo poco que acontece, suele ser para jodernos la existencia.

– Jose Lobo –

©

Fotografía: Jose Lobo

A OSCURAS

A oscuras
contemplamos el cielo.
A oscuras
nos envuelve la noche
bajo su manto negro.
A oscuras
se nos hace el silencio.
A oscuras
se hiela la sangre
y tiemblan los huesos. 
A oscuras
desde un volcán salvaje
brota el llanto interno.
A oscuras
forjamos los sueños
que luego perdemos.
A oscuras
aúllan los lobos
a la luna de Delfos.

Entre oscuridades
dejamos transitar el tiempo,
hasta que un día,
-demasiado tarde
para empezar de nuevo-
a oscuras ya del todo,
estemos muertos.

– Jose Lobo –

©

Fotografía, maquillaje y modelo: © Julia Mateo

 

RADIOGRAFÍA DE LA ILUSIÓN

«El comienzo es la parte más importante del camino.»

Platón

 

Sin pretenderlo, parte de nuestras vidas se convierten en las consecuencias de los problemas ajenos provenientes de la vida de quien amamos y, de igual forma, supongo que le ocurre a la otra persona.

Somos ilusos en los comienzos. Nos alimentamos de planes futuros desde la necesidad e inmediatez de un presente que lo demanda a gritos. Pero nunca llegan a puerto tal como lo deseamos y todo se va dilatando.

El costo de esa factura no es gratuito. El tiempo erosiona cual viento a la roca en acantilado. El amor persiste, más como en aquella sentencia becqueriana “nosotros, los de entonces, ya no volveremos a ser los mismos”.

Es tan simple y sencillo como que las cosas se hacen bien desde un principio o no se hacen. Todo lo demás son cuentos para autoengañarnos y, la realidad del camino recorrido, séase en satisfacción o frustración, nunca miente.

No dejes nada para mañana. Puede que mañana ya no estés vivo, sin que te hayas muerto literalmente.

 

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– Jose Lobo –

 

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ATROPELLAN LOS MOMENTOS

Atropellan los momentos
los cigarros a oscuras
los kilómetros,
ciudades una tras otra,
tequilas en silencio,
habitaciones muertas y frías,
las putas madrugadas,
las dosis de pastillas malditas,
el suicidio de cada día,
la añoranza de una mirada
del fuego de su cuerpo.
La música que golpea,
los recitales, los teatros,
la poesía que dispara a quemarropa,
el grito de las entrañas
levantarse tras cada asalto,
escupir a los gilipollas,
y vuelta a comenzar cada mañana.
Cansancio acumulado,
bajadas al sótano.
Locura, libertad y soledad.
La noche te aúlla sin tregua.
Voy a encenderme otro cigarro.

– Jose Lobo –

©

 

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