INVOLUCIÓN

Cada día disminuye mi capacidad de comprensión
y aumenta mi aislamiento y descreimiento:
Los revolucionarios no hacen revolución,
los amantes no hacen el amor,
la palabra compañero/a ha quedado desvirtuada,
las parejas se dan la vuelta en la cama,
apenas nadie comparte su sopa,
se hiperdecoran habitaciones de niños
y otros en cambio han nacido ya adultos,
sedientos y desnutridos.
Se canjea el amor por la hipoteca de un piso,
se cambia todo por nada,
no se aprende
que el placer no es placer si no es compartido.

Me subo a aullar a la colina.
El lobo está herido hace tiempo.
Será porque las amapolas me ignoran,
los revolucionarios no hacen revolución,
los amantes no hacen el amor,
me matan las historias de vacíos,
y sin embargo , pese a todo….
              ¡ insisto !

– Jose Lobo –

©

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LEOPOLDO MARÍA PANERO

“Sólo es hermoso el pájaro cuando muere destruido por la poesía”.

“Yo que todo lo prostituí, aún puedo prostituir mi muerte y hacer de mi cadáver el último poema”.

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Leopoldo María Panero nos dejó el 5 de marzo de 2014. Se me fue, como a otros muchos también, el último poeta vivo que admiraba y respetaba: el último maldito eterno.

Dediqué mucho de mi tiempo y labor, mucho antes como en el después, al estudio de su obra y su enorme y dotado intelecto, que está al alcance de la comprensión de muy pocos. Cada verso suyo individualmente de cada poema, comprende alusiones, respuestas al pensamiento y textos de otros sin nombrarlos, reflexiones, visiones, experiencias, y un larguísimo etcétera que hacen que sea prácticamente imposible entender realmente el contenido y pretensión de un poema suyo, salvo que como él alguien pueda estar a su mismo nivel de ilustración y con una biblioteca de dimensiones infinitas de conocimiento y retención en su cabeza.

No creo exista ese alguien. Leopoldo era alguien que sólo nace una vez.

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Tras su muerte me puse a intentar organizar diversos actos de homenaje por la geografía española con textos, canciones, fotografía, teatro y otras artes que varios artistas habían realizado y dedicado, la gran mayoría con anterioridad, a lo largo de su vida y trayectoria. Ardua y compleja tarea en este país donde lo que prima e interesa no merece ni la pena referirlo.
Comentando con su editor -única persona y también amigo con quien mantenía contacto en sus últimos años y a quien además dejó todo su legado (después han aparecido como suele ocurrir buitres y familia que en vida Leopoldo les importaba un carajo)-  coincidíamos en que era importante realzar ante todo la PERSONA, y no el personaje que de él han querido hacer muchos intencionadamente como el loco chiflado.
Pues el “loco chiflado” escribía poemas como este otro “Loco” que acompaño para esta entrada, y ya me gustaría a mí a todos esos cínicos corroídos de envidia y limitaciones verles algo escrito que ni les llegue a la suela de los zapatos.

Comparto además a pie de página para quien guste, un humilde video que, precisamente con este poema suyo, realicé y recité en homenaje a su PERSONA y obra que tanto admiro y ante quien me inclino y me quito siempre el sombrero.
J. Lobo

**********

EL LOCO
He vivido entre los arrabales, pareciendo
un mono, he vivido en la alcantarilla
transportando las heces,
he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas
y aprendido a nutrirme de lo que suelto.
Fui una culebra deslizándose
por la ruina del hombre, gritando
aforismos en pie sobre los muertos,
atravesando mares de carne desconocida
con mis logaritmos.
Y sólo pude pensar que de niño
me secuestraron para una alucinante batalla
y que mis padres me sedujeron para
ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.
He enseñado a moverse a las larvas
sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír
cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.
Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,
y decían con los ojos «fuera de la vida»,
o bien «no hay nada que pueda
ser menos todavía que tu alma»,
o bien «cómo te llamas»
y «qué oscuro es tu nombre”.
He vivido los blancos de la vida,
sus equivocaciones, sus olvidos, su
torpeza incesante y recuerdo su
misterio brutal, y el tentáculo
suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies
frenéticos de huida.
He vivido su tentación, y he vivido el pecado
del que nadie cabe nunca nos absuelva.

– Leopoldo María Panero –

MASSAER

Massaer cometió el delito de nacer en Senegal. Me habla del hambre que estaba pasando tanto él como su familia. Un día decidió que algo tendría que hacer, y como otros tantos, decidió emprender camino, no para buscar suerte, sino para intentar que todos esos estómagos se pudiesen llenar con algo más.

Atrás dejó a su compañera, dos hijos que tuvo con ella, cinco hermanos suyos y unos padres. Me enseña con orgullo la fotografía que con él lleva de esa hermosa mujer de piel negra como él. Sus ojos se enrojecen cuando me dice que uno de sus hijos tenía cuatro meses cuando partió. De eso hace ya más de cuatro años y no ha vuelto a verlo. Imagina cómo estará ahora, la altura que tendrá, que ya correrá por aquellos campos, pero también que, como el resto, tendrá hambre, esa puta hambre de quien no sabe quien no la ha padecido.

Su aventura es muy parecida a la de todos los suyos.

De Senegal a Mauritania, en donde estuvo durante seis meses esperando el momento de poder saltar a Marruecos (Maroc, le llama él en francés). En Marruecos, nueva espera de casi otros seis meses esperando la oportunidad de poder embarcarse en una patera, localizando a quienes realizan el tráfico, el momento oportuno, que el agua esté en calma, y mil avatares más.

Me habla del viaje y su  mirada se queda perdida. Lo resume todo de manera muy escueta y significativa: “mucho frío, mucho, hambre, mucha hambre, no te dejan llevar nada de peso sólo lo puesto, sed, mucha sed. Si la mar está tranquila, tardas dos días, nos dicen. Yo tardé seis en llegar a Canarias y luego a la península. Dos muertos, hermano. Dos amigos se quedaron tirados al agua. Luego correr siempre, policía, albergues, trámites, fugas, siempre huyendo”.

– ¿Cuánto te cobraron Massaer por el “viaje”?
– Mil euros, hermano.

(guardo silencio).

Ya lleva tres años en España. Tres duros años de supervivencia. En este tiempo ya ha logrado mucha documentación (“papeles” como los llama él y todos). Sueña con traerse a sus hijos y compañera. Ya casi lo tiene todo, sólo le falta una cosa para obtener la ciudadanía española y traerlos: tener un Contrato de Trabajo. Un asqueroso contrato de trabajo es toda su salvación y vida para él. No importa de qué, sólo un contrato de trabajo.

En Senegal era mecánico, me cuenta. Se le daba bien arreglar coches. Aquí, como la mayoría, vende dvds y todo aquello que puede y que apenas si le dejan beneficio, pero sí mucho huir de la policía.

Hablaba de su escasa ganancia, pero para él es suficiente. Bueno, lo de suficiente es relativo. Me asegura que con 50 euros que pueda mandarles a su familia, comen todos decentemente durante un mes. Sí han leído bien. 50 Euros dan para comer todo un mes a dos hijos, una mujer, cinco hermanos y dos padres. Pero claro, él vive en España, por eso decía que lo de suficiente era relativo. ¿Qué se hace en España con 50 Euros?. Os lo digo yo: nada.

Si él obtiene al mes unas ganancias de cien euros, eso dándose bien, de los cuales envía cincuenta, le quedan otros cincuenta para él. Cincuenta para comer, dormir, vivir en España durante un mes …..

Cada vez que me lo encuentro, le ofrezco que se tome un vino conmigo, pero él prefiere coca-cola. Y unas patatas fritas. Le encantan las patatas fritas.
Cada vez que me lo encuentro, siento vergüenza ajena.
Cada vez que me lo encuentro, me indignan más aquellos que nunca están conformes con lo que tienen y no les falta de nada.
Cada vez que me lo encuentro escucho en él la palabra hermano, que no me la dicen ni los míos.

– “Más de tres años sin follar hermano. No mujer. Estar allá.”
– A mí no me lo digas Massaer, que yo también he perdido la cuenta.

Massaer sonríe. No ha perdido la sonrisa a pesar de todo.

Habría que darse más vueltas por las calles para conocer y hablar con esas “otras vidas”, en vez de tanto ir a los hipermercados, que parece que venden sueños, en vez de latas de conserva.

***********

Post Scriptum: Este texto lo escribí hace unos años. Las autoridades xenófobas españolas entre otros muchos impedimentos para intentar como sea que no puedan quedarse y así expulsarlos, conseguido trabajo y como si fuera un niño pequeño le exigió más: que alguien en España declarase ser su tutor y que hablase perfectamente el castellano.

Me llamó para contarme. Como no cabía por menos me alié en su causa y fui a declararme “tutor”. Como no hablaba bien castellano buscamos un senegalés que llevaba aquí muchos años y lo hablaba perfectamente y vino conmigo en su lugar.
A hijos de puta ellos, no íbamos nosotros a ser menos.

A la estúpida de extranjería le extrañó lo rápido que había aprendido el idioma y sólo parece que vio lo negro, ni recordaba su cara siquiera.
“Tengo buen tutor que me enseña, le respondió el amigo que me acompañaba”.

No hubo más cojones que concederle el permiso de residencia.

Con él en mano, aquel día nos fuimos a celebrarlo…

– Jose Lobo –

S

 

“VIDAS” DE MENTIRA

“La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo”.
Friedrich Nietzsche

Mentira.
Engañaos con ella. Chútese en vena.
En dosis altas, mejor.
Créase mientras tanto que hay vida.
Máscaras. Disfrazados de mil maneras.
Invéntala a gusto del consumidor.
Véndete al mando a distancia.
Prostituye todas tus horas y minutos.
Haz dibujos falsos entre crepúsculos
a cómodos plazos de color.

Disfrútala mientras en alguna parte
se estará afilando sin que lo sepas
el cuchillo que habrá de matarte.

Finalmente
no olvides indicar en tu epitafio:
“aquí yace quien ni se sabe”.
Es un dato importante.

– Jose Lobo –

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Dara Scully
Fotografia: Dara Scully

Charles Bukowski: LA HISTORIA DE UN SUFRIDO HIJO DE PUTA

LA HISTORIA DE UN SUFRIDO HIJO DE PUTA

Una noche llegó piel y huesos a mi puerta, mojado, apaleado,
temeroso
era un gato blanco bizco rabón
lo dejé entrar lo alimenté fue uno más en la casa
desarrolló hacia mí cierta cariñosa confianza
hasta que un buen día un conocido,
estacionando en mi cochera
pasó con su auto por encima del gato blanco bizco rabón
de inmediato llevé lo que quedaba de él a un veterinario que dijo:
“no hay mucho para hacer…dale estas pastillas… su espinazo
está aplastado, pero fue aplastado anteriormente y de algún modo
logró sanar, si sobrevive no volverá a caminar, mira
estas radiografías, le metieron un escopetazo,
mira estos puntos oscuros
son perdigones enquistados…además, alguna vez tuvo una cola
y alguien se la cortó…

me llevé el gato a casa, era un verano caliente, uno
de los más calientes en décadas, puse al gato en el piso del baño,
le serví agua, sus pastillas, no deseaba comer ni beber agua,
yo sumergía mi dedo en el agua, le humedecía la boca el hocico
y le hablaba, ese verano no fui a ningún lado, pasé muchos días
de ese verano en el baño hablándole, acariciándolo suavemente,
él me miraba con esos ojos que se le entrecruzaban
mientras tanto pasaban los días,

una tarde realizó su primer movimiento
arrastrándose con sus patas delanteras
(las traseras no querían moverse)
llegó hasta el rincón donde yo había preparado su cama
se arrastró un poco más y se dejo caer en ella,
fue para mí como el sonido de un clarín presagiando la victoria posible
aturdiendo el baño, desparramándose por la ciudad, yo
le conté entonces a ese gato -que las había pasado mal yo también, no tan mal,
pero bastante mal…

una mañana se irguió, se paró sobre sus patas, cayendo luego de espaldas,
me observaba mansamente.
“lo puedes hacer” le dije.
él insistió, se levantaba y volvía a caer, una y otra vez,
finalmente
caminó unos pocos pasos, era la viva imagen de un borracho
sus patas se negaban a obedecerle, cayó nuevamente, descansó
y nuevamente se levantó.

ustedes conocen el resto de la historia: está mejor que nunca,
bizco casi sin dientes, pero ha recuperado su gracia, y esa mirada
de sus ojos, pícara, no lo ha abandonado…

algunas veces me hacen entrevistas, ellos desean saber
de mi vida, de mi literatura,
yo me emborracho, alzo en brazos a mi gato
bizco, herido de bala, atropellado dos veces, rabón
y digo: “miren, miren esto!!!”
ellos no entienden nada, insisto, nada de nada, preguntan
algo por el estilo de: “¿reconoce usted influencias de Celine?”.
“no”, levanto mi gato, “por lo que sucede, con cosas
como esta, como esta !!!”.

sacudo a mi gato, lo llevo
hacia la luz brumosa por el humo y el alcohol, está relajado, él sabe
este es el momento en que la entrevista finaliza

a veces me siento orgulloso cuando miro las fotografías
ahí estoy yo, ahí está mi gato, hemos sido
retratados juntos
él también comprende que son gilipolleces, pero que de alguna manera te ayudan.

– Charles Bukowski –

bukowski y el gato

José Agustín Goytisolo: ALTA FIDELIDAD

Entre todos los ruidos de la noche
yo distingo sus pasos. Sé
cómo va vestida, lo que piensa,
qué música prefiere. No me importa
su nombre, dónde vive
o en la casa de quién, y todavía
mucho menos aún qué hará mañana,
hacia dónde se irá, qué oscuros trenes
la envolverán con su jadeo sordo,
qué manos retendrán su mano tibia.

Ella camina ahora, y yo la siento
cerca de mí, real, cansada, siempre
con ojos asombrados, esperando
que algo nuevo suceda, algo que cambie
el monótono ritmo de las horas,
un gesto, acaso, que ella entendería,
y no sabe cuál es. Sólo la noche
acompaña sus pasos desolados,
le da cobijo entre las multitudes;
sólo la noche, como yo, la espera.

– José Agustín Goytisolo –

“Alta fidelidad”, del poemario ‘Algo Sucede’.

Noche

César Vallejo: TRILCE

Estáis muertos.

Qué extraña manera de estarse muertos. Quienquiera diría no lo estáis. Pero, en verdad, estáis muertos, muertos.

Flotáis nadamente detrás de aquesa membrana que, péndula del zenit al nadir, viene y va de crepúsculo a crepúsculo, vibrando ante la sonora caja de una herida que a vosotros no os duele. Os digo, pues, que la vida está en el espejo, y que vosotros sois el original, la muerte.

Mientras la onda va, mientras la onda viene, cuán impunemente se está uno muerto. Sólo cuando las aguas se quebrantan en los bordes enfrentados y se doblan y doblan, entonces os transfiguráis y creyendo morir, percibís la sexta cuerda que ya no es vuestra.

Estáis muertos, no habiendo antes vivido jamás. Quienquiera diría que, no siendo ahora, en otro tiempo fuisteis. Pero, en verdad, vosotros sois los cadáveres de una vida que nunca fue. Triste destino el no haber sido sino muertos siempre. El ser hoja seca sin haber sido verde jamás. Orfandad de orfandades. Y sin embargo, los muertos no son, no pueden ser cadáveres de una vida que todavía no han vivido. Ellos murieron siempre de vida.

Estáis muertos.

– César Vallejo –

(Fragmento de “Trilce”.)

Cesar Vallejo en Niza, 1929
Fotografía de Vallejo tomada en Niza, año 1929

DEJEN DESCANSAR EN PAZ A LAS ESTRELLAS

No puedo evitar mi malestar, acaso por formación profesional, cuando leo las referencias típicas, tópicas y ni siquiera metafóricas por no corresponderse en nada a la realidad, sobre las estrellas.
Entiendo –hasta ahí llego- el lenguaje poético, más la poesía siempre ha sido herramienta de expresión interior o exterior, no para mentira alguna. Aunque como en estos tiempos todo son alegorías egoístas y gratuitas y el intelecto es lo que menos abunda, encuentro en ello la única razón que me permita comprender mínimamente las razones. Estar de acuerdo es otra cuestión.
El “hermoso brillo” del que, por citar un ejemplo aunque hay cientos para poder hacerlo, tanto se recurre, por lo general en la inmensa mayoría de ellas es una fusión que se produce del hidrógeno en helio como el primero de los sucesos que después acontecerán de nucleosíntesis, lo cual provoca una combustión de tal inmensidad y magnitud que desde la distancia y tras cientos, miles o millones de años  viajando a la velocidad de la luz en el espacio, permite que desde este planeta desde donde observamos, dicho “brillo” pueda ser contemplado, cuando además muchas de esas estrellas incluso ya desde tiempos inmemoriales han desaparecido y otras pasaron a ser agujeros negros u otros elementos cósmicos y por elemental alejamiento es ahora cuando recibimos su antiquísima pero ya inexistente emulsión luminosa.
¿Es eso comparativamente hermoso a niveles de amor terrícolas?. Más bien en todo caso personalmente lo encuentro una discusión entre ambos elementos que termina matando a uno y donde sólo sobrevive el otro.
Ridículo a todos los efectos, salvo que se usara, en este caso sí, a modo metáfora de cómo acaba todo, en cuyo caso se ajustaría a verdad y bien empleado.
Déjenlas en paz con cursilerías paradójicas e ignorancia, pues ni poéticamente pueden entenderse a tales efectos sin ofender lo más mínimo a la inteligencia.
Para acabar: ¿haría nadie una metáfora de belleza de un desvalido y pobre hambriento asistiendo a ver cómo comen en una opípara mesa de ricos sobrada de alimentos mientras muere?.
Pues eso.
Primero saber y conocer, (que además somos todos aún completos ignorantes al respecto por muy listos que nos creamos aquí abajo), eso para empezar, y luego trasladar al papel en lo que sí corresponda y no para chorradas inverosímiles.

– Jose Lobo –

Nebulosa NGC 6543 blanco y negro
Imagen: nebulosa NGC 6543 tomada por el Hubble, formada como consecuencia de la muerte de una estrella.

JUGANDO A LOS CEMENTERIOS

Qué lástima que yo… ni tú tampoco…
¡Qué lástima!. Qué lástima ser
sólo dos resilientes tragando y pagando
alto precio jugando a no ser como el resto.
Qué lástima. Qué triste.
Huelo el olor a difuntos
que de la realidad esparce el viento.
Qué lástima no ser antes viejos
y poder ver lo que no ven los ciegos.
Qué lástima, nacer y vivir
a destiempo,
con los relojes atrasados
cercenando todos los sueños.
Jugando a estar vivos
cuando hace mucho tiempo
que nos suicidamos nosotros mismos.
Los errores del pasado
son balas que estallan en el futuro
cuando éste llega y se torna presente.
Qué lástima. Qué triste.
Ya no me miento.
Ahora me divierto
jugando a los cementerios.

– Jose Lobo –

©

jugando cementerio